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Miguelde Unamuno
 

 

"EPÍLOGO"
(aVida y Escritos del Dr. José Rizal de W.E. Retana)

Acabode leer por segunda vez la Vida y Escritos del Dr. RizaldeW.E. Retanay cierro su lectura con un tumulto de amargas reflexionesen mi espíritutumulto del que emerge una figura luminosala deRizal. Un hombre henchido de destinosun alma heroicael ídolo hoyde un pueblo que ha de jugar un díano me cabe duda de ellounfecundo papel en la civilización humana.

¿Quién eraeste hombre?

I
El hombre

Con un íntimointerés recorría yo en el libro de Retana aquel diario que Rizalllevó en Madrid siendo estudiante. Bajo sus escuetas anotacionespalpita un alma soñadora tanto ó más que en las amplificaciones retóricasde los personajes de ficción en que encarnó más tarde su espíritutejido de esperanzas.

Rizal estudióFilosofía y Letras en Madrid por los mismos años en que estudiaba yoen la misma Facultadaunque él estaba acabándola cuando yo laempezaba. Debí de haber visto más de una vez al tagalo en los vulgarísimosclaustros de la Universidad Centraldebí de haberme cruzado más deuna vez con él mientras soñábamos Rizal en sus Filipinas y yo en miVasconia.

En su diario noolvida hacer constar su asistencia á la cátedra de griegoá la quepareció aficionarse y en la que obtuvo la primera calificación. Nolo extraño. Rizal no se aficionó al griego precisamentepuedoasegurarlo: Rizal se aficionó a D. Lázaro Bardónnuestro venerablemaestrocomo me aficioné yo. En el Noli me tángere hay dostoques que proceden de D. Lázaro. Uno de ellos es el traducir elprincipio del Gloria como Bardón lo traducía: "Gloria áDios en las alturas; en la tierrapaz; entre los hombresbuenavoluntad". Don Lázaro fue uno de los cariños de Rizal; loaseguro yo que fui discípulo de D. Lázaro y que he leído el diarioy las obras de Rizal.

Y lo merecíaaquel nobilísimo y rudo maragatoaquella alma de niñoaquel santovarón que fue D. Lázarocura secularizado. ¡Si todos los españolesque conoció Rizal hubieran sido como D. Lázaro...!

En aquellosclaustros de la Universidad Central debimos de cruzarnosdigoeltagalo que soñaba en sus Filipinasy yoel vizcaínoque soñabaen mi Vasconia. Románticos ambos.

Tiene razónRetana al decir que Rizal fue siempre un románticoentendiéndosepor esto un soñadorun idealistaun poeta en fin. Síun románticocomo lo son todos los filipinossegún el Sr. Taviel de Andrade.

Ni fue toda suvida otra cosa que un soñador impenitenteun poeta. Y noprecisamente en las composiciones rítmicas en que trató de verter lapoesía de su almasino en sus obras todasen su vida sobre todo.

Amó a supatriaFilipinascon poesíacon religiosidad. Hizo una religiónde su patriotismoy de esto hablaré luego. Y amó a España con poesíacon religiosidad también. Y esto hizo que le llevaran á la muertelos que no saben quererla ni con poesía ni con religión.

"Quijoteoriental" le llama una vez Retanay está así bien llamado.Pero fue un Quijote doblado de un Hamlet; fue un Quijote delpensamientoá quien le repugnaban las impurezas de la realidad.

Sus hazañasfueron sus librossus escritos; su heroísmo fue el heroísmo delescritor.

Pero entiéndasebien que no del escritor profesionalno del que piensa ó siente paraescribirsino del hombre henchido de amores que escribe porque hapensado ó ha sentido. Y es muy grande la diferencia —sobre que llamóla atención Schopenhauer  de pensar para escribir á escribirporque se ha pensado.

Rizal era unpoetaun héroe del pensamiento y no de la acción sino en cuanto esacción el pensamientoel verboque era ya en el principioera conDios y era Dios mismoy por quien fueron hechas las cosas todas segúnel Evangelio.

Dice Retana quecuandode vuelta Rizal á Manila en 1892se metió en políticafundando la Ligael "místico lirista" se convirtióen trabajador en prosay el pendant de Tolstoi en un pendantde Becerra. Quizás con ello prestó mayor servicio á la causafilipina; pero su figura se amenguaañade. Y el Sr. Santos le saleal paso á Retana con unas consideraciones que el lector puede leer enla nota (312)página 252 de la presente obra.

Los héroes delpensamiento no son dueños de su acción; el viento del Espíritu leslleva adonde ellos no pensaban ir. Para dominar los actos externos dela propia vidaes muy conveniente una cierta pobreza imaginativaypor otra partelos grandes valerosos del pensamientolos espíritusarrojados en forjar ideas y apurarlas en sus consecuencias ideales yteóricasrara vez son hombres de voluntad enérgica para los actosexternos de la vida. Galileotan heroico en el pensarfue débilante el Santo Oficio. Y así es lo corriente y muy verdadera lapsicología del maestro de Le Desciple [sic]de Bourget. Estúdiesesi nola vida de Spinozala de Kantla de tantos otros pensadoresheroicos.

Rizalel soñadorvalienteme resulta una voluntad débil é irresoluta para la accióny la vida. Su retraimientosu timidezatestiguada cien vecessuvergonzosidadno son más que una forma de esa disposiciónhamletiana. Para haber sido un revolucionario práctico le habríahecho falta la mentalidad simple de un Andrés Bonifacio. Fuecreoun vergonzoso y dubitativo.

Y estos héroesanterioresestos grandes conquistadores del mundo íntimocuando laacción les arrastraaparecen héroes tambiénhéroes por fuerzade la acción. Leed sin prejuicio la vida de Luterode aquel gigantedel corazónque nunca pudo saber adónde le arrastraba su sino. Eraun instrumento de la Providenciacomo lo fue Rizal.

Rizal previó sufinsu fin glorioso y trágico; pero lo previó pasivamentecomo elprotagonista de una tragedia griega. No fue á élsino se sintió áél arrastrado. Y pudo decir: ¡HágaseSeñortu voluntad y no la mía!

Es la historiamisma de tantos hombres providenciales que cumplieron un destino sinhabérselo propuestoy queencerrados en síconstruyendo sus sueñospara dárselos á los demás como consuelo y esperanzaresultaroncaudillos.

Dice en algunaparte Retana que Rizal fue un místico. Admitámoslo. Sífue un místicoy como tantos místicosdesde su torre de estilitacon los ojos enel cielo y los brazos en altoguió á su pueblo á la lucha y á lavida.

Rizal fue unescritoródigamos más bienun hombre que escribía lo quepensaba y sentía. Y como escritor es como hizo su obra.

 

II
El escritor

En este libro sehallarán juicios de Rizal como escritor; en él se le examina comoliterato.

Hay que hacernotar ante todoy Retana no lo omiteque Rizal escribió sus obrasen castellanoy que el castellano no era su lenguaje nativo maternoópor lo menosque no era el lenguaje indígena y natural de supueblo. El castellano es en Filipinascomo lo es en mi país vascoun lenguaje adventicio y de reciente implantacióny supongo quehasta los que lo han tenido allí como idioma de cunacomo lengua enque recibieron las caricias de su madre y en que aprendieron á rezarno han podido recibirlo con raíces.

Juzgo por mímismo. Yo aprendí a balbucir en castellanoy castellano se hablabaen mi casapero castellano de Bilbaoes decirun castellano pobre ytímidoun castellano en mantillasno pocas veces una mala traduccióndel vascuence. Y los que habiéndolo aprendido así tenemos luego queservirnos de él para expresar lo que hemos pensado y sentidonosvemos forzados á remodelarloá hacernos con esfuerzo una lengua. Yestoque es en cierto respecto nuestro flaco como escritoreses ála vez nuestro fuerte.

Porque nuestralengua no es un caput mortuumno es algo que hemos recibidopasivamenteno es una rutinasino que es algo vivo y palpitantealgo en que se ve nuestro forcejeo. Nuestras palabras son palabrasvivas; resucitamos las muertas y animamos de nueva vida á las que latenían lánguida. Heñimos nuestra lenguanuestra por derecho deconquistacon nuestro corazón y nuestro cerebro.

Retana aplica aRizal la tan conocida distinción entre lenguaje y estiloy la clarísimadoctrina de que se puede tener un estilo propio y fuerte ó amplio conun lenguaje defectuosoypor el contrarioser correctísimo yatildadísimo en la diccióncareciendo en absoluto de estilo propio.

La distinciónse ha hecho mil veces; pero no llegan á penetrar en ella estos bárbarosque piensan en castellano por herencia y rutinay que andan ávueltas con la gramática y con el desaliño. Hay que dejarlos. Todasu miserable literatura se hundirá en el olvidoy dentro de poconadie se acordará de sus bárbaros remedos del lenguaje del sigloXVII ó XVInadie tendrá en cuenta sus fatigadas y fatigosasvaciedades sonoras.

El estilo deRizal espor lo comúnblandoondulantesinuososin rigideces niesquinaspecandosi de algode difuso. Es un estilo oratorio y esun estilo hamletianolleno de indecisiones en medio de la firmeza depensamiento centrallleno de conceptuosidades. No es el estilo de undogmático.

VertiócomoPlatónsus ideas en diálogospues no otra cosa sino diálogossociológicosy á las veces filosóficosson sus novelas.Necesitaba de más de un personaje para mostrar la multiplicidad de suespíritu. Dice Retana que Rizal es el Ibarra y no el Elías de Nolime tángerey yo creo que es uno y otroy que lo es cuando secontradicen. Porque Rizal fue un espíritu de contradiccionesun almaque temía la revoluciónansiándola en lo íntimo de sí; un hombreque confiaba y desconfiaba á la vez en sus paisanos y hermanos derazaque los creía los más capaces y los menos capaces — los máscapaces cuando se miraba a síque era de su sangrey los másincapaces cuando miraba á otros. Rizal fue un hombre que oscilóentre el temor y la esperanzaentre la fe y la desesperación. Ytodas estas contradicciones las unía en un haz su amor ardientesuamor poéticosu amorhecho de ensueñosá su patria adoradaásu región del sol queridaperla del mar de Orientesu perdido edén.

EsteQuijote-Hamlet tagalo encontró en un afecto profundísimoen unapasión verdaderamente religiosa —pues religioso fuecomo diré másadelantesu culto á su patriaFilipinasel foco de suscontradicciones y el fin de su entusiasmo por la cultura. Quería lacultura; pero la quería para su pueblopara redimirlo y ensalzarlo.Su tema constante fue el de hacer á los filipinos cultos éilustradoshacerlos hombres completos. Y le repugnaba la revoluciónporque temía que pusiera en peligro la obra de la cultura. Ysinembargo de temerlatal vez la deseaba á su pesar.

Rizalalmaprofundamente religiosasentía bien que la libertad no es un finsino un medio; que no basta que un hombre ó un pueblo quiera serlibre si no se forma una idea —un ideal más bien  del empleoque de esa libertad ha de hacer luego.

Rizal no erapartidario de la independencia de Filipinas; esto resulta claro de susescritos todos. Y no lo era por no creer á su patria capacitada parala nacionalidad independientepor estimar que necesitaba todavía elpatronato de España y que ésta siguiera amparándola -ó que laamparara más bien- hasta que llegase á su edad de emancipación.Pensamiento que vieron muy bien los que le persiguieronaquellosdesgraciados españoles que no se formaron jamás noción humana de loque debe ser una metrópoli y que estimaron siempre las colonias comouna fincapoblada de indígenas á modo de animales domésticosquehay que explotar.

Y ¡cómo laexplotaban! ¡Con qué desprecio al español filipinoal compatriotacolonial! Este despreciomás bien que opresiones y vejaciones deotra claseese bárbaro y anticristiano desprecio lo llevó siempreRizal en su alma como una espina. Sintió en sí todas lashumillaciones de su raza. Fue un símbolo de ésta.

III
El tagalo

Rizal fueenefectoun símboloen el sentido etimológico y primitivo deeste vocablo; es decirun compendioun resumen de su raza. Y comotodo hombre que llega á simbolizará compendiar un pueblouno delos pocos hombres representativos de la humanidad en general.

Se comprende queRizal sea hoy el ídoloel santo de los malayos filipinos. Es unhombre que parece decirles: "Podéis llegar hasta mí; podéisser lo que fui yopues que sois carne de mi carne y sangre de misangre."

Dicen losprotestantes unitarianoses deciraquellos que no admiten el dogmade la Trinidad ni el de la divinidad de Jesucristoque el creer áJesús un puro hombre y no más que un hombreun hombre como los demásaunque aquél en quien se dio más viva y más clara la conciencia dela filialidad respecto á Dios; que el creer esto es una creenciamucho más piadosa y consoladora que la de creer al Cristo unDios-hombrela segunda persona de la Trinidad encarnadaporquesiCristo fue hombrecabe que lleguemos los demás hombres adonde élllegó; perosi fue un Diosse nos hace imposible el igualarle.

Y he leído enun escrito mejicano que la vida y la obra del gran indio Benito Juárezha sido un ejemplo y una redención para muchos indios mejicanosquehan visto á uno de los suyosde pura sangre americanallegar áencarnar en un momento á la patriaser su conciencia viva y llevaren su alma estoica y religiosa religiosamente estoica  losdestinos de ella. Muchos de los blancos y de los mestizos que rodeabaná Juárez podrían haber tenidoy tuvieron algunosmásinteligencia y más ilustración que él; pero ninguno tuvo un corazóntan bien templado y un sentimiento tan profundo y tan religioso de lapatria como aquel abogado indígenade pura sangre americanaque noaprendió el castellano sino ya talluditoy queal perder la fe enlos dogmas católicos en que su pariente el cura le educaratrasladóesa fe á los principios de derecho que aprendió en las aulas paraaplicarlos á su patriaMéjicosentida como un poder divino.

En las aulastambién es donde Rizal cobró su conciencia de tagalo; en las aulasen que le aleccionaron blancos incomprensivosdesdeñosos yarrogantes. Es él mismo quien en el capítulo XIV"Una casa deestudiantes"de su novela El Filibusterismonos dice:"Las barreras que la política establece entre las razasdesaparecen en las aulas como derretidas al calor de la ciencia y dela juventud." Y es lo que anheló para su patria: ciencia yjuventud —juventudno niñez  que derritieran las barrerasentre las razas.

Estas barrerasy más aún que las legales las establecidas por las costumbresatormentaban el alma generosa de Rizal. La conciencia de su propiarazaconciencia que debía á su superioridad personalfecundada porla educaciónesa conciencia lo fue de dolor. Con hondocon hondísimosentido poético pudo llamar á Filipinas en su último cantoel dedespedida: ¡Mi patria idolatradadolor de mis dolores! Sísu patria fue su concienciaporque en él cobró Filipinas concienciade síy en élCristo de ellase redimió sufriendo.

Rizal tuvo quesufrir la petulante brutalidad del blancopara la cual no hay máspalabra que una palabra griega: authadía. La cual significa lacomplacencia que uno siente de sí mismola satisfacción de serquien esel recrearse en sí propioy luegoen sentido corrientearroganciainsolencia. Y esto es el blanco: arroganteinsolenteauthádico.Y arrogante por incomprensión del alma de los demáspor asimpatíaes decirpor incapacidad de entrar en las almas de los otros y ver ysentir el mundo como ellos lo ven y lo sienten.

Sería curiosísimohacer una revista de todas las tonterías y todos los desatinos quehemos inventado los hombres de la raza blanca ó caucásica parafundamentar nuestra pretensión á la superioridad nativa y originariasobre las demás razas. Aquí entrarían desde fantasías bíblicashasta fantasías pseudo-darwinianassin olvidar lo del dólico-rubioy otras ridiculeces análogas. Cualidad que nos distingue es unprivilegio ó una ventajaaquella de que carecemos es un defecto. Ycuando nos encontramos con un caso como el reciente del Japónnosabemos por dónde salir.

Rizal tuvo estapreocupación etnológicay en las páginas 137 y 138 de este libropuede leerse sus conclusiones á tal respecto. Y en diferentesocasionessobre todo en sus anotaciones al libro Sucesos de lasIslas Filipinasdel Dr. Antonio de Morgapuede verse cómo tratóde sincerar á sus paisanos de los cargos que el blanco les hacía.

En la pág. 23de este libro habrá visto el lector lo que el Prof. Blumentrittcuenta respecto á que Rizal ya desde pequeño se encontrabagrandemente resentido por verse tratado por los españoles con ciertomenospreciosólo por ser indio. Las manifestaciones de Blumentrittal respecto no tienen desperdicio.

Para casi todoslos españoles que han pasado por Filipinasel indio es un pequeñoniño que jamás llega á la mayor edad. Recordemos que los gravessacerdotes egipcios consideraban á los griegos como unos niñosyreflexiónese en si nuestros españoles no hacían allíá lo sumoel papel de egipcios de la decadencia entre griegos incipientesgriegos en la infancia social.

Otros hablan delservilismo del indioy á este respecto sólo me ocurre considerar loque pasa aquíen la Penínsulaen que se considera como los másserviles á los nativos de cierta regiónsiendo éstos los quetienen acaso más desarrollado el sentimiento de la libertad y ladignidad interiores. Un barrendero con su escoba por las callesunaguador con su cubapuede tener y suele tener más fino sentimientode su dignidad y su independencia que el hidalgo hambrón que le desdeñay anda solicitando empleos ó mercedes. El servilismo suele vestirseaquí con arrogante ropilla de hidalgoy el mendigo insolente quellevamos dentro se emboza en su arrogancia. Nuestra literaturapicaresca nos dice mucho al respecto.

Rizal tenía unfino sentido de las jerarquías socialesno olvidaba jamás eltratamiento que á cada uno se le debía. Es interesantísimo lo quecuenta Retana de que en las recepciones oficiales en Dapitan saludabaá los presentes por orden de jerarquía; pero en las reunionesfamiliaresprimero lo hacía á las señorasaun siendo indias. Estoque es un rasgo á la japonesano eran capaces de apreciarlo en todosu valor los oficiales insolentes con sus subordinados y rastreros consus superioresó los frailes zafioshartos de borona ó de centenoen su tierraque tuteaban á todo indio.

"Aquíviene lo más perdido de la Penínsulay si llega uno buenoprontole corrompe el país"dice un personaje de Noli me tángere.No discutiré la mayor ó menor exactitud de esa afirmación —afirmaciónquepor injusta que sease ha formulado mil veces en España; pero¡qué españoles debió de conocer Rizal en Filipinas! Ysobre todo¡qué frailes! Porque los frailes se reclutan aquípor lo generalentre las clases más incultasentre las más zafias y más rústicas.Dejan la esteva ó la laya para entrar en un convento; les atusan allíel pelo de la dehesa con latín bárbaro y escolástica indigestayse encuentran luego tan rústicos é incultos como cuando entraronconvertidos en padres y objeto de la veneración y el respeto de nopocas gentes. ¿No ha de desarrollárseles la authadialasoberbia gratuita? Trasládesele á un hombre en estas condiciones áun país como Filipinas; póngasele entre sencillos indios tímidosignorantes y fanatizadosy dígase lo que tiene que resultar.

En cierta ocasiónno pude resistir las insolencias petulantes de un escocésy encarándomecon él le dije: "Antes de pasar adelante permítame unaobservación: Usted reconocerá conmigo quepor ser Inglaterra tomadaen conjunto y como nación más adelantada y culta que Portugal óAlbaniano puede tolerarse que el más bruto y el más inculto de losingleses se crea superior al más inteligente y culto de losportugueses ó albaneses¿no es así?" Y como el hombreasintieraconcluí: "Pues bien: usted figura en Inglaterraporlas pruebas que hoy está dandoen lo más bajo de la escala deculturay yo en Españalo digo con la modestia que me caracterizaen lo más alto de ella; de modo que hemos concluídoporque de mí austed hay más distancia que España á Inglaterrasólo que en ordeninverso." Y esto creo que pudieron decir no pocos indios y mesticillosvulgares á los graves y cogolludos padres que los desdeñaban.

Léase en la página35 de este libro cómo Rizal estuvo en 1880 por primera vez en elpalacio de Malacañang por haber sido atropellado y herido en unanoche oscura por la Guardia civilporque pasó delante de un bulto yno saludóy el bulto resultó ser el teniente que mandaba eldestacamento. Y relaciónese este suceso con la traducción que hizoRizal más tarde al tagalo del drama Guillermo TelldeSchilleren que se apresa á Tell por no haber saludado al bastón áque coronaba el sombrero del tirano Gessler.

Todas estashumillaciones herían aquella alma sensible y delicadísima del poeta;no podía sufrir las brutalidades del blanco y zafio y nada soñadorde los Sansones Carrascos que por allá caíande aquellos duros españolesheñidos con garbanzo ó con borona.

Y todo el sueñode Rizal fue redimiremancipar el almano el cuerpo de su patria. ¡Todopor Filipinas! Escribía al P. Pastellsjesuítaá propósito de lacausa á cuya defensa dedicó sus talentos: "La cañaal naceren este sueloviene para sostener chozas de nipa y no las pesadasmoles de los edificios de Europa." Pensamiento delicadísimocuyo alcance todo dudo mucho que comprendiera el P. Pastellas ni ningúnotro jesuíta español. Y éstos eran allí de lo mejorcito...

Rizal no pensónunca sino en Filipinas; pero tampoco Jesús quiso salir nunca deJudeay dijo á la cananea que había sido enviado para las ovejasperdidas del reino de Israel tan sólo. Y de aquel rincón del mundoen el que nació y murióirradió su doctrina á todo el orbe.

Rizallaconciencia viva filipinasoñó una antigua civilización tagala. Esun espejismo natural; es el espejismo que ha producido la leyenda delParaíso. Lo mismo ha pasado en mi tierra vascadonde también se soñóen una antigua civilización euscaldunaen un patriarca Aitor y entoda una fantástica prehistoria dibujada en nubes. Hasta han llegadoá decir que nuestros remotos abuelos adoraron la cruz antes de lavenida de Cristo. Pura poesía.

En esta poesíamecí yo los ensueños de mi adolescenciay en ella los meció aquelhombre singulartodo poetaque se llamó Sabino Aranay para elcual no ha llegado aún la hora del completo reconocimiento. EnMadridese hórrido Madriden cuyas clases voceras se cifra ycompendia toda la incomprensión españolase le tomó a broma ó árabiase le desdeñó sin conocerle ó se le insultó. Ninguno de losdesdichados folicularios que sobre él esciribieron algo conocía suobray menos su espíritu.

Y saco á colacióná Sabino Aranaalma ardiente y poética y soñadoraporque tiene uníntimo parentesco con Rizaly como Rizal murió incomprendido porlos suyos y por los otros. Y como Rizal filibusterofilibustero óalgo parecido fue llamado Arana.

Parecíansehasta en detalles que se muestran nimios y que sonsin embargoaltamente significativos. Si no temiera alargar demasiado este ensayodiría lo que creo significa el que Arana emprendiese la reforma de laortografía eusquérica ó del vascuence y Rizal la del tagalo.

Y este indio fueeducado por España y España le hizo español.

IV
El español

Españolsíprofunda é íntimamente españolmucho más español que aquellosdesgraciados ¡perdónalosSeñorporque no supieron lo que sehacían!  que sobre su cadáveraún calientelanzaron como uninsulto al cieloaquel sacrílego ¡viva España!

Españolsí.

En lengua españolapensóy en lengua española dio á sus hermanos sus enseñanzas; enlengua española cantó su último y tiernísimo adiós á su patriay este canto durará cuanto la lengua española durare; en lengua españoladejó escrita para siempre la Biblia de Filipinas.

"¿A quévenís ahora con vuestra enseñanza del castellano —dice Simoun en ElFilibusterismopretensión que sería ridícula si no fuese deconsecuencias deplorables? ¡Queréis añadir un idioma más á loscuarenta y tantos que se hablan en las islas para entenderos cada vezmenos!...

"Alcontrariorepuso Basilio; si el conocimiento del castellano nos puedeunir al Gobiernoen cambio puede unir también á todas las islasentre sí!"

Y este es elpunto de vista sólido.

Cuando losromanos llegaron á Españadebían de hablarse aquí tantas lenguaspor lo menos como en Filipinas cuando allí arribó mi paisano Legazpi.El latín resultó una manera de entenderse los pueblos todos españolesentre síy el latín nos unificóy el latín hizo la Patria. Ypudiera muy bien ser que el castellanoel españoly no el tagalohaga la unidad espiritual de Filipinas.

En recientecarta que desde Manila me escribe el docto y culto filipino D. FelipeG. Calderón me dice: "Por un contrasentido que para V. tal vezno tenga explicación y que para nosotros es perfectamente explicableme complazco en decirle que hoy se habla (aquí) más castellano quenuncay la razón es bien clarasi se considera que actualmente hanaumentado los establecimientos docentessobre la base del castellano;hay mayor movimiento de libros y de periódicosya que hadesaparecido la censura previay la mano férrea del fraile obstruíatodo conatotoda tentativa de estudiar castellano.

"Usted queha leído el Noli me tángere puede apreciar cuál era la laborobstruccionista del fraile contra el castellanopor el capítulo"Aventuras de un maestro de escuela"; y la famosa Academiade castellano de que se habla en El Filibusterismo es unarealidad en que tomé parte activa y el entonces Director deAdministración civilD. Benigno Quiroga Ballesteros.

"Lasescuelas públicas están aquí organizadas sobre la base del inglés;pero su resultado no es tan lisonjero para dicha lenguapues aun losestudiantes en las escuelas oficiales cultivan paralelamente el inglésy el castellanoya que éste es la lengua socialcomo el inglés esel oficial y el dialecto de cada localidad la del hogar.

"Paraprobarle a V. el poco éxito que alcanza el inglésbástele el datosiguiente: Por el Código civil de Procedimientos promulgado en 1901se dispuso que desde este año se hablaría el inglés en lostribunales de justicia; pero en vista de que ni los jueces filipinosni los abogadosni siquiera los magistrados de la Corte Supremaestaban en condiciones de aceptar tal reformase ha tenido que dictaruna ley prorrogando por diez años más el uso del castellano en lostribunales de justicia.

"Consecuenciade semejante ley es que el pueblo filipino haya visto que sin el ingléstambién se puede vivir y no se hagan esfuerzoscomo en un principiopor aprender el idioma."

El castellanola lengua de Rizales la lengua social de Filipinas. ¿No se debe áRizal más que á otro cualquiera de los hombres la conservación enFilipinas de esta lenguaen que va lo mejorlo más puro de nuestroespíritu? ¡Instructivo destino el de nuestra España! Empieza á serde veras querida y respetada cuando deja de dominar. En todas las quefueron sus colonias se le quiere más y mejor cuando ya de ella nodependen. Se le hace justicia luego que se sacude su yugo. Así hapasado en Cubaasí en la América española todaasí en Filipinas.¿Es que hay dos Españas?

Como los queleen este ensayo han leído antes el libro de Retanaresulta inútiltratar de probarles que Rizal quería á España como á su nodrizaespiritualcomo á su maestracomo á la nodriza espiritual deFilipinassu patria. La quería con cariño inteligente y cordialyno con el ciego y brutal egoísta instinto de aquellos desgraciadosque lanzaron el sacrílego viva sobre el cadáver del gran tagalo.

Rizal vivió yse educó en Españay pudo conocer otros españoles que los frailesy los empleados de la colonia.

Los juiciostodos de Rizal sobre Españason de una moderaciónde una serenidadde una simpatía hondade un afecto que sólo podían escapar á losbárbaros que pretendentranca en manohacernos lanzar un ¡vivaEspaña! sin contenido alguno y que broteno del cerebro ni del corazónsino del otro órganode donde le salen al bárbaro las voliciones enérgicas.No podían comprender el españolismo de Rizal esos pobresinconcientes que sienten frío por la espalda cuando ven tremolar labandera roja y gualda. (Y esto porque gualda y espada son consonantes.)

Es inútilinsistir en esto.

Dice Retana:"Tan español eraque de tanto serlo se derivaba aquel suorgullo personal imponderablesin límites; él no quería ser menosespañol que el que más lo fuese. Por eso precisamentepor sertan españolse le juzgaba "filibustero"."

V
El filibustero

Ya tenemos aquíel moteel chibolete.

Oigamos á Rizalmismo lo que nos dice en el capítulo XXXV"Comentarios"de su Noli me tángere:

"Los padresblancos han llamado á D. Crisostomo plibastero. Es nombre peorque tarantado (atolondrado) y saragatapeor que betelaporapeor que escupir en la hostia en Viernes Santo. Ya os acordáis de lapalabra ispichosoque bastaba aplicar á un hombre para quelos civiles de Villa Abrille se le llevasen al desierto ó á la cárcel;pues plibastiero [sic]es peor. Según decían el telegrafista yel directorcilloplibastiero dicho por un cristianoun curaó un español á otro cristiano como nosotrosparece santus deuscon requimiternam; si te llaman un vez plibastieroyapuedes confesarte y pagar tus deudaspues no te queda más remedioque dejarte ahorcar."

¡Qué preciosopasaje! ¡Cuán al vivo se nos muestra en él ese terrible poderíoque ejercen las palabras donde las ideas son miserables ó andanausentes! Ese terrible plibastero ó filibusterolo mismo quehoy el mote de separatistaera un chiboleteuna mera palabra tan vacíade contenido como el vacío ¡viva España! con que se quería y sequiere rellenar la inanidad de propósitos.

Tiene razónRetana; "si los enemigos de Rizal hubiesen visto el dibujo que éstehizo de su casa de Calambay que mandó al profesor Blumentritthabríandicho que el dibujo ¡era también filibustero!" (página145). Y tiene razón al añadir que las doctrinas de Rizal respecto áFilipinas no iban más allá que van respecto á Cataluña ó áVasconia las de muchos catalanes y vascongados á quien se les dejapor hoy al menosvivir tranquilos.

Fueron los españoleshay que decirlo muy altofueron sobre todo los frailes —los zafiosé incomprensivos frailes  los que estuvieron empujando á Rizalal separatismo. Y las cosas se repiten hoyy son los demás españoleslos que se empeñan en impulsarnos á catalanes y vascos alseparatismo.

Oigamos lo quedice en el capítulo LXI de Noli me tángere un personaje deRizales deciruno de los varios hombres que en Rizal había. Dice:

"¡Ellos mehan abierto los ojosme han hecho ver la llaga y me fuerzan á sercriminal! Y pues que lo han queridoseré filibusteropero verdaderofilibustero; llamaré á todos los desgraciados... Nosotrosdurantetres siglosles tendemos la manoles pedimos amoransiamosllamarlos nuestros hermanos; ¿cómo nos contestan? Con el insulto yla burlanegándonos hasta la cualidad de seres humanos."

Y así llegóBonifacioel bodegueroel no intelectualé hizo la revolución.

¡Filibustero!Volved á leer en la página 262 de este libro lo que la prensa de laMetrópoliesta miserable é incomprensiva prensauna de lasprincipales causantes de nuestro desastredijo de Rizal. Lo mismo quedijo de Arana.

Tiene razónRetana al decir que el ideal separatista mismo es lícitocomo idealen la Península. Se puede discutir la Patria; es másdebe discutírsela.Sólo discutiéndola llegaremos a comprenderlaá tener conciencia deella. Nuestra desgracia es que España no significa hoy nada para lainmensa mayoría de los españolesy una naciónlo mismo que unindividuolanguidece y acaba por perecer si no tiene más resorte devida que el mero instinto de conservación.

La España del¡viva España! sacrílego que se lanzó sobre el cadáver de Rizal esla España de los explotadoreslos brutos y los imbéciles; la Españade los tiranuelos y de sus esclavos; la España de los caciques y losdueños de grandes latifundios; la España de los que sólo viven delpresupuesto sin ideal alguno.

Rizal quiso darcontenido á España en Filipinasy como para llenar ese contenidosobraban frailes y brutosá Rizal se le acusó de filibustero.

En la tristísimaacusación fiscal contra el gran español y gran tagalo —de ellatrataré en seguida  se decía que á España le sobrabanalientos y energías para no tolerar que el pabellón español dejasede flotar en aquellas regiones descubiertas y conquistadas por laintrepidez y el arrojo de nuestros antepasados; y á estas frasesdedetestable y perniciosa retóricales pone Retana un comentario muyjusto. Las Islas Filipinasen efectono fueron conquistadas conarrojo y con intrepidezsino que fueron ganadas por medio de lapersuasión y pactos con los régulos indígenassin que apenas sederramara la sangre. "El general en jefe de la conquista añadeRetana  llamóse Miguel López de Legazpiun bondadoso y viejo escribanoque en los días de su vida desenvainó la tizona."

Sí; lasFilipinas las ganó para España mi paisano Legazpi —uno de loshombres más representativos de mi raza vascacomo lo fue tambiénmuy representativo de ellala suya y la míaUrdaneta; y las ganócon el cerebro y no con el otro órgano de donde han sacado susdeterminaciones no pocos de los conquistadores á lo Pizarrodeespada y tranca.

Asícon elcerebrolas ganó Legazpiel bondadoso escribano vasco. Y ¿cómo seperdieron? Vamos á verlo.

Veamos elproceso de Rizal.

VI
El proceso

Al llegar áesta parte de mi trabajo me invade una gran tristezay á la vez laconciencia de la gravedad de cuanto tengo que decir. Los hechos quevoy á juzgar pertenecen ya á la Historiaaunque vivos los más delos actores que en ellos intervinieron. Para todos personalmentequiero las mayores consideraciones. Dios y España les perdonarán loque hicieronen atención á que lo hicieron sin saber lo que se hacíany obrandono como individuos concientes de sí mismos y autónomossino como miembros de una colectividadde una corporaciónenloquecida por el miedo. El miedo y sólo el miedoel degradantesentimiento del miedoel miedo y sólo el miedo fue el inspirador delTribunal militar que condenó á Rizal.

Dice Retanahablando del fusilamiento de Rizal que"afortunadamenteá Españano le alcanza la responsabilidad de los errores cometidos por algunosde sus hijos" (pág. 188). Siento discrepar aquí de Retana.Creoen efectoque desgraciadamente le alcanza á Españaresponsabilidad en aquel crimen; creo másy lo digo como lo creo:creo que fue España quien fusiló á Rizal. Y le fusiló por miedo.

Por miedosí.Hace tiempo que todos los errores públicosque todos los crímenes públicosque se cometen en Españase cometen por miedo; hace tiempo que suscorporaciones é institutos todosempezando por el Ejércitonoobran sino bajo la presión del miedo. Todos temen ser discutidosypara evitarlo pegan cuando pueden pegar. Y pegan por el miedo. Pormiedo se fusiló a Rizalcomo por miedo pidió el Ejército laaborrecible y absurda ley de Jurisdiccionesy por miedo se la votóel Parlamento.

El escrito deacusación del señor teniente fiscal D. Enrique de Alcocer y R. DeVaamonde escomo el dictamen del auditor general D. Nicolás de la Peñauna cosa vergonzosa y deplorable. Es decirlo serían si estos señoreshubiesen obrado por sí y ante síautonómicamentey no comopedazos de un instituto y de una sociedad sobrecojidos por el miedo.Retana ha desmenuzado la horrenda y desatinada acusación del Sr.Alcocer.

En el fondo detodo ello no se ve más que el miedo y el odio á la inteligenciamiedo y odio muy naturales en el instituto á que los señores Alcocery Peña pertenecían. Dice Retana que fusilar á Rizal por los motivospor que le fusilarones como si en Rusia se intentase fusilar áTolstoi. Creo que buenas ganas se les pasan de ello á no pocos. Yo séque cuando se sustanciaba en Barcelonahace ya añosel proceso porel bárbaro atentado del Liceoel Juez militar que actuaba en él ytenía la colección de una revista en que colaboramos mi compañerode claustro el Sr. Dorado Monteroprestigiosísimo criminalistay yose dejó decir: "A estosá estos dos señores catedráticosquisiera yo atraparlos y verían lo que es bueno." Si hubierasido en Filipinasá estas horas mi compañero el Sr. Dorado Monteroy yo dormiríamos el eterno sueño de los mártires del pensamiento.

Lo más terriblede la jurisdicción militar es que no sabe enjuiciar; es que laeducación que reciben los militares es la más opuesta á la quenecesita quien ha de tener oficio de juzgar. Pecanno por malaintenciónsino por torpezapor incapacidad. Y pecan unas veces porcarta de más y otras por carta de menos.

En una corporacióncualquieray muy en especial en el Ejércitola inteligenciaindividual y la independencia de juicio llegan á considerarse como unpeligro. El que manda más es el que tiene más razón. La disciplinaexige someter el criterio personal á la jerarquía. Sólo á esteprecio se robustece el instituto. Y así en el Ejércitoylo que esmáshasta en el Profesorado en cuanto Cuerposiendo como es su misióndifundir la culturase mira con recelo y hasta se odia calladamenteá la inteligencia individual. Sabidas son las conminaciones de losSantos Padres á ella; sabido es cuanto han dicho de los que se creensabios. La inteligenciase dicelleva á la soberbia; hay quesometer el juicio propio.

Y estoque esnatural y es disculpablepues arranca de un principio de vida de todacorporación ó institutoesto se agrava cuando estos institutos seencuentran en forma de desarrollo rudimentario. Cuanto menos perfectaes una corporacióntanto mayor es el miedo y el odio á lainteligencia que en ella se desarrolla. Y nuestro ejércitocomo ejércitolo mismo que nuestro clerocomo cleroy nuestro profesoradocomo profesorado  se encuentra en un estado muy rudimentario dedesarrollo. Su inteligencia colectiva es inferior al promedio de lasinteligencias individuales que la componencon no ser este promediocomo no lo es en Españamuy elevado. Pero esa su inteligenciacolectiva rudimentaria tiene cierta concienciaaunque oscurade surudimentariedady trata de defenderse contra las inteligenciasindividuales corrosivas. Dudo que haya ejército en que se abrigue másindiferenciacuando no desdénrespecto á las inteligenciasindividuales que dentro de él haycomo en el nuestroy duda quehaya otro en que se rinda tanto culto al arrojo ciegoal corajeinstintivo. Son legión los militares españoles que contestarían loque se dice contestó Prim á un general extranjero que le preguntabacómo se hacen las guerrillas; son legión los queá pesar de laslecciones presenciadas y no recibidassiguen creyendo que la guerrano se hace con el cerebro principalmentesino con lo otro. Y lo otrono es tampoco el valor. Porque el valor tiene más de cerebral que detesticular. Y en todo caso es cordial.

Y entiéndasebien que esto que digo de nuestro ejército lo aplico mutatismutandis á las demás institucionesempezando por aquella á quepertenezco.

Es —se me dira que en el proceso de Rizal anduvieron auditores de guerraverdaderos letrados! El letrado que ingresa en la miliciapara formarparte del Cuerpo jurídico militarlo mismo que los demás auxiliaresse asimilan el espíritu general del Cuerpo. El uniformeestrecho y rígidopuede en ellos más que la amplia toga.

Desde el díamismo en que se le pone quilla á un buque de guerra en el astillerotiene ya su dotación completay allí el comandante manda más queel ingeniero naval. Me decía un médico de la Armada en cierta ocasión:"¿Usted creerá que al entrar un buque en fuego y tener quejugar la artilleríala maniobra estará supeditada á lo que eloficial de artillería ordene? Pues noseñor; allí manda elcomandante. Y si no se les ocurre curar á los heridos ó decir misaes porque desdeñan estas funciones."

Y así en todoen la milicia. Los combatientesaquellos cuya función propia espeleardesdeñan á los Cuerpos auxiliares; pero éstoslosauxiliarestratan siempre de asimilarse á aquéllosaunque acasotambién desdeñándolos. Aquello del desdén con el desdén es una fórmulagenuinamente española.

Los letrados queintervinieron en el proceso de Rizal lo hicieron como militaresycomo militaresinfluídos por aquellos desdichados frailes y sussimilaresdominados por el miedo.

A la luz deestas consideraciones dolorosísimas hay que leer la vergonzosaacusación contra Rizaly el dictamen y el informe. Cierto es que ladefensa del Sr. Taviel de Andrade es un documento de serenidad y dejuicio; pero ¡qué obligada timidez en ella! Hayde todos modosquesalvar al defensor; el miedo no hizo en él tanta presa.

El pobre auditorSr. Peña se metió á juzgar de la capacidad intelectual del acusadoy esto me recuerda las tonterías del magistrado que al absolver la MadameBovaryde Flaubertse metió á juzgar de su mérito literariolo que le valió aquel soberano ramalazo del gran novelistaque nopodía consentir que un magistrado vulgar se metiese á criticar desdesu sitial de administrar justicia.

Es natural queen el ambiente de miedo que se respiraba en Manila en los días delproceso de Rizal fuera difícil evadirse del contagio. Hay que leer eneste libro cómo los que se llamaban ministros de Cristo predicaban elexterminio. Es su costumbre; quieren meter la feó lo que seaenlas cabezas de los demás rompiéndoselas á cristazos.

Repito que fueEspaña la que fusiló á Rizal. Y si se me dijese que aquí no sefusila ya por ideas y que aquí no se habría fusilado á Rizalcontestaré que es ciertopero es porque aquí estamos más cerca deEuropa. Y Europaademáscuando se trata de atropellos que una nacióncomete en sus coloniasse encoge de hombrospues ¿cuál de susnaciones está libre de esta culpa? La ética de una nación europeaes doble y cambia cuando se trata de colonias.

Y todo ello losancionó el general Polaviejacuya mentalidad correspondíasegúnmis informespor lo rudimentariaá lo rudimentario de lainteligencia colectiva que bajo la presión del miedo dictó aquelfallo.

Rizal fuecondenado á muerte; pero aún faltaba otro actoy es el de laconversión. La espada cumplió su oficio —un oficio para el que nosirve la espada; faltaba el hisopo cumplir el suyoun oficio tambiénpara el que no sirve el hisopo.

Veamos laconversión .
 

VII
La conversión

Rizaleducadoen el catolicismono llegó a ser nunca en rigor un librepensadorsino un librecreyente. A los jesuitas que le visitaron cuando estabaen capilla les pareció un protestantey de protestante ósimpatizador del protestantismoasí como de germanófilo fue tratadomás de una vez.

Entre nosotroslos españolesapenas hay idea de lo que el protestantismo es ysignificay el clero católico español es de lo más ignorante alrespecto. No hay nada más disparatado que la idea que delprotestantismo se forma un cura españolaun de los que pasan porilustrados. Hay muchos que se atienen al librotan endeble y pobrede Balmesy quienes repiten el famoso y desdichado argumento deBossuet.

Ayuda ácorroborar y perpetuar este concepto lo que oyen á los protestantesortodoxos con quienes tropiezaná los protestante de capilla abiertaá los pastores á sueldo de alguna Sociedad Bíblicaporque laortodoxia protestante es más mezquina y pobremás raquítica que lacatólicay es lamentable el culto supersticioso que rinde al Libroá la Bibliaen su letra muerta.

Así como hayquienes no comprenden que haya darwinistas más darwinistas queDarwinasí hay también quienes no comprenden ó no quierencomprender que haya luteranos más luteranos que Luteroes decirespíritusque hayan sacado al principio específico del protestantismoáaquello que le diferenció y separó de la Iglesia católicaconsecuencias que los primeros protestantes no pudieron sacarle y aunante las cuales retrocedieron. Porque una doctrina que se separa deotra tiene de esta otra de que se separa más que de sí mismay ensu principio lo que el protestantismo tenía de común con elcatolicismo era mucho más que lo específico y diferencial suyo.

Elprotestantismo proclamó el principio del libre examen y lajustificación por la fe —con un concepto de la feentiéndase biendistinto del católicoy hasta cierto punto el valor simbólico delos sacramentos; pero siguió conservando casi todos los dogmas noevangélicosy entre ellos el de la divinidad de Jesucristodebidosá la labor de los Padres griegos y latinos de los cinco primerossigloses decirlos dogmas de formación y de tradición específicamentecatólicas. Pero el principio del libre examen ha traído la exégesislibre y rigurosamente científicay esta exégesisa baseprotestanteha destruído todos esos dogmasdejando en pie uncristianismo evangélicobastante vago é indeterminado y sin dogmaspositivos. Nada representa mejor esta tendencia que el llamadounitarianismo tal como puede versev.gr.en los sermones de Channingó una posición como la de Harnack. Y los protestantes ortodoxosmásestrechos aún de criterio que los católicosexecran de esa posicióny olvidando lo que dijo San Pablo al respectose obstinan en negar álos que así pensamos hasta el nombre de cristianos.

Y en una posiciónde esta índole llegó á encontrarse Rizal según de sus escritosdeduzco. En una posición asíno sin un bajo fondo de vacilaciones ydudas hamletianasy siempre sobre un cimiento de catolicismosentimentalsobre un estrato de su niñez. Porque todo poeta lleva suniñez muy á flor de alma y de ella vive.

Rizal fue tenidopor protestantey en la carta al P. Pastells que se inserta en la página105 de esta obrase le verá sincerarse de ello y hablar de suspaseosen las soledades de Odenwaldcon un pastor protestante. Nocreopor otra partelo que dicen los jesuítas en su Rizal y suobra de que éste hubiera leído "todo lo escrito porprotestantes y racionalistas y recogido todos sus argumentos". Nohay que exagerar. La cultura religiosa de Rizal no erasegún de susmismos escritos se deducela ordinaria entre nosotros; pero no eratampoco extraordinaria ni mucho menos. No pasaba de un dilettanteen ella. Los ejemplos que los jesuitas citan —véase la nota (116)de esta obra  son de lo más común y muy de principios del siglopasado. Sólo que bastaban para que le tuviesen por un hombre muyenterado de la literatura protestante y racionalista tratándose dejesuítas españolesque en esto saben menos aún que Rizal sabíacon ser esto tan moderado y parco.

La enormelavergonzosa ignorancia que entre nosotros reina al respectoes lo queha podido que á Rizal se le tuviese por un librepensador. No; fue unlibrecreyentelo cual es otra cosa. Rizallo asegurono hubiesejurado por Büchner ó por Haeckel.

Basta leer en lapágina 292 de este libro la manera ingeniosa y sutil como Rizalexpuso el principio de la relatividad del conocimientoparacomprender que no era un dogmático del racionalismoun teólogo alrevéssino más bien un librecreyente con sentido agnóstico y conun cimiento de cristianismo sentimental. Y en el fondoconvienerepetirloel catolicismo infantil y popularnada teológicode suniñezel catolicismo del ex secretario de la Congregación de SanLuis. Yoque también fui á mis quince años secretario de esa mismaCongregacióncreo saber algo de esto.

Á Rizal se letuvo por protestante y por germanófiloy ya se sabe lo que estoquiere decir entre nosotros. En España y para españolespasar porprotestante ó cosa así es peor que pasar por ateo. Del catolicismose pasa al ateísmo fácilmente; porquecomo decía Channingyhablando de España precisamentelas doctrinas falsas y absurdasllevan una natural tendencia á engendrar escepticismo en los que lasreciben sin reflexiónno habiendo nadie tan propenso á creerdemasiado poco como aquellos que empezaron creyendo demasiado mucho.Es corriente oir en España declarar quede no ser católicodebeserse ateo y anarquistapues el protestantismo es un término medioque ni la razón ni la fe abonan. Y cuando alguien se declaraprotestante le creen vendido al oro inglés. El protestante apareceante nosotrosmás aún que como un anticatólicocomo un antiespañol.El ateísmo es más castizo aún que el protestantismo. La herejía seconsidera un delito contra la patria tanto ó más que un delitocontra la religión.

Y aquí eraocasión de decir algo sobre esa sacrílega confusión entre la religióny la patriael desdichado consorcio entre el altar y el trono —nomenos desdichado que aquel otro entre la cruz y la espaday lasdesastrosas consecuencias que ha traído tanto para el trono como parael altar. Pues es difícil saber si con semejante contubernio haperdido la religión más que la patria ó ésta más que aquélla.

En la nota (387)correspondiente a la página 306 de este librose hallará unestupendo ukase del gobernador que fue de PangasinanD. CarlosPeñarandaen que conmina á los cabezas de barangay á que oiganmisa los días de preceptobajo la multa de un peso si no lo hicieren.Esto era un brutal atentado á la libertad y á la dignidad deaquellos ciudadanos españolesy á la vez una impiedad manifiesta.Porque obligarle á un fiel cristiano católico á que cumpla losdeberes religiosos de su profesión bajo sanción civilno es másque una impiedad; es privar á aquella ofrenda de culto de su valorespiritual y es atentar á la libertad de la conciencia cristiana. Silos frailes que hacían de párrocos en Pangasinán hubieran tenidosentido religioso cristiano y católicohabrían sido los primeros enprotestar de ese atentado.

Y luegoléaseuna vez más aquel deplorable resultando de la orden dedeportación de Rizal por el general Despujolaquel resultandoen que se dice que descatolizar equivalía á desnacionalizar aquellasiempre española —hoy ya no lo es  y como tal siempre católicatierra filipina. Contrista el ánimo la lectura de tales cosasy másá los que creemos que para nacionalizar de veras á Españauna delas cosas que más falta hacen es descatolizarla en el sentido en queDespujol y sus consejeros y directores espirituales tomaban elcatolicismo. Pues acaso haya otro sentido en que quepa decir que laIglesia católica romana se está descatolizando.

Rizal pasó porun protestantepor un racionalistapor un librepensadory en todocaso por anticatólico. Y yo estoy convencido de que fue siempre uncristiano librecreyentede vagos é indecisos sentimientos religiososde mucha más religiosidad que religióny con cierto cariño alcatolicismo infantil y puramente poético de su niñez. No me chocaríaqueaun no creyendo ya con la cabeza en los dogmas católicoshubiese alguna vez asistido á misa en todas partesy uno que nacióy se crió católicoen ningún sitio mejor que en un templo católicopuedefuera de su patriahacerse la ilusión de encontrarse en ella.

Condenado ámuerte Rizalbajo la inspiración del miedo sus juecescayeron sobreél sus antiguos maestros los jesuítas y apretaron el cerco con quede antiguo le venían asediando. Es una lucha tristísima.

Pocas cosas másinstructivas como las relaciones del pobre Rizal con los jesuítassus antiguos maestros. En ellas se ve de un lado el excelente buennatural de élsu respeto y su gratitud á aquellos sus maestros quele habían tratadoy trataban en general al indiocon más humanidadcon más racionalidadcon más espíritu cristiano que los frailes.

Y en ellas se vetambién la irremediable vulgaridad y ramplonería del jesuíta españolcon sus sabios de guardarropíacon sus sabios diligentes y útilesmientras se trata de recogerclasificar y exponer noticiasperoincapacitados por su educación de elevarse á una concepciónverdaderamente filosófica de las cosas.

En la nota (363)á la pág. 293 de este librodice Retana que aunque los jesuítasofrecieron publicar algún día el presentey añadeno sé si conironía: "Respetamos las razones que tengan para mantener inéditastan curiosas cartas". Yopor mi partesospecho que aunque lasde Rizal no deben ser un asombroni mucho menosde polémicareligiosa —ya he dicho que creo nunca pasó de un dilettanteen tales materias como en otrasdeben quedarsin embargomalparadoslos jesuítas. ¡Porque cuidado si son éstos ignorantesvulgares yramplones en estas materias cuando son españoles! Baste decir queanda por acá un P. Murillo que se permite escribir de exégesis yhablar de Harnack y del abate Loisyy lo hace con una escolástica yuna insipiencia que mete miedo.

No hay leyenda másdesatinada que la leyenda de la ciencia jesuíticasobre todo de suciencia religiosa. Son unos detestables teólogos y exégetas másdetestables aún.

Sólo á un jesuítaespañol como el P. Pastells pudo ocurrírsele regalar á Rizalparatratar de convertirlelas obras de Sardá y Salvany. Esto da lamedida de su mentalidad ó del pobre concepto que de Rizal se formaba.Sólo le faltó añadir las del P. Franco. Y hay que leer entre líneasen el relato de los jesuítaslas necedades y vulgaridades que el P.Balaguer debió dejar caer sobre el pobre Rizal.

Y así y contodo aparece Rizal vencidoconvertido y retractándose. Pero no conrazones. Vencidosí; convertidoacaso; pero convencidono. La razónde Rizal no entró para nada en esta obra. Fue el poeta; fue el poetaque veía la muerte próxima; fue el poeta ante la mirada de laEsfinge que le iba á tragar muy prontoante el pavoroso problema delmás allá; fue el poeta queá la vista de aquella imagen delSagrado Corazóntallada por sus propias manos en días mástranquilossintió que su niñez le subía á flor de alma. Fue elgolpe maestro de los jesuítas y valió más que sus ridículasrazones todas.

El pobre Cristotagalo tuvo en la capilla su olivary es inútil figurárnoslo comoun estoico sin corazón. "¡No puedo dominar mi razón!"exclamaba el pobre ante el asedio del P. Balaguer. Cedió; firmó laretractación. Luego leía el Kempis. Se encontraba ante el granmisterioy el pobre Hamletel Hamlet tagalo debió de decirse: ¿Ysi hay? ¡Por si hay! Entonces su espíritu debió de pasar por unestado análogo al de aquel otro gran espíritual de aquel hombre derazón robustísimapero de sentimiento más robusto aún que su razónque se llamó Pascal y que dijo: il faut s'abêtir"hayque embrutecerse"; y recomendó tomar agua benditaaun sin creerpara acabar creyendo.

El relato de losúltimos momentos de Rizalde su verdadera agonía espiritualestristísimo. "¡Vamos camino del Calvario!" Y camino de suCalvario fuepensando acaso en si aquel su sacrificio resultaría inútil;invadido tal vez por ese tremendo sentimiento de la vanidad delesfuerzo que ha sobrecojido á tantos hombres á las puertas de lamuerte.

"¡Quéhermoso díaPadre!" Ya no vería días asítan hermosos. Losverían los demás; pero ¿no morirían también ellos? ¿VeríaFilipinas días hermososdespejadosclaros?

"¡Siete añospasé yo allí!" Y ante su espíritu soñador pasarían siete añosmansos y dulcescomo las aguas de un arroyo que discurre en un vallede verdura.

"En Españay en el extranjero es donde me perdí." ¿Qué quiere decirperderse? El niño balbucía en él.

"¡Yo no hesido traidor á mi patria ni á la nación española!" Nono fuetraidor. Es España la que le fue traidora á él.

"Mi gransoberbiaPadreme ha traído aquí." ¡La soberbia! ¿Y á quiénque tenga una cabeza sobre los hombros y un corazón en el pecho no lepierde la soberbia? ¿Qué es eso de la soberbia? El que se confiesasoberbio no lo ha sido nunca. Los soberbios eran los otroslossoberbios eran los bárbaros que sobre su cadáver lanzaroncomo uninsulto á Diosaquel sacrílego ¡viva España!

"¡Misoberbia me ha perdido!" Esto lo decía la mente que correspondíaá las manos que tallaron la imagen del Sagrado Corazónla mente delniñodel poeta. Y decía verdad. Su soberbiasíle perdió paraque su raza ganaseporque todo aquel que quiera salvar su alma laperderá y el que la deje perder la salvará. Su soberbiasísusanta soberbiala conciencia de que en él vivía una razainteligentenoble y soñadorala soberbia de sentirse igual áaquellos blancos que le despreciaronesta santaesta noble soberbiale perdió.

En LaSolidaridad del 15 de Julio de 1890y en el artículo "Unaesperanza"escribió Rizal: "Dios ha prometido al hombre suredención después del sacrificio: ¡cumpla el hombre con su deber yDios cumplirá con el suyo!"

Rizal cumpliócon su debery la Iglesia Filipina Independienteconsiderando queDios ha cumplido con el suyoha canonizado al gran tagalo: San JoséRizal.

VIII
San José Rizal

San José Rizal¿y por qué no? ¿Por qué no se ha de dar la sanción de la santidadal culto á los héroes?

Pienso algún díaescribir algo sobre esa extraña Iglesia Filipina Independientecuyaspublicaciones debo á la bondad del Sr. D. Isabelo de los Reyes; sobreesa extraña Iglesia que es un intento de vestir al racionalismocristiano con símbolos y ceremonias católicosy cuyo porvenir meparece muy dudoso. No son los pensadores los que hacen las religionesni los que las reforman. Más fácil me parece que sobre la base delsentimiento católico cristiano que allí dejó España se conviertaen religión el culto mismo á la patriaá Filipinasy que éstales aparezca como una peregrinación para otra Filipinas celestialdonde Rizal alienta y vive en espíritu.

No sé si Rizalcon su fino sentido religiosoy aun á falta de una gran cultura áeste respectohabría aprobado una Iglesia en que se ve la mano delcura cismáticoen que se ve la huella del fraile y de sus discípulos.

Hay quedesconfiar del cura cismático ó del cura hereje ó renegado. Aunquese haga ateoel cura quiere seguir siendo curay pretende que hayauna Iglesia atea en que él continúe como cura. La reforma religiosala ve desde su punto de vista profesional.

Pero sea de estolo que fuerey sea también lo que fuere del cándido racionalismo dela Iglesia Filipina Independiente y de sus enseñanzastaningenuamente agnósticas y cientificistases lo cierto que anduvo encanonizar á Rizal mucho más acertada que en otras cosas. Como quetodas las demás cosas huelen á libros europeosá tomos de laBiblioteca Alcany esapor el contrarioparece la flor de unmovimiento espontáneo del alma de un pueblo. Y las religiones lashacen los pueblos y no los pensadores; los pueblos con su corazónyno los pensadores con su cabeza.

El actopuesmástranscendental de la Iglesia Filipina Independiente es habersancionado la canonización de Rizalpromulgada por el pueblofilipino.

Miguelde UNAMUNO.
Salamanca19 y 20V1907.

 

 
 



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